Hay algo retorcido desde esta alegre impunidad. Hay noches, proclives a las averías, que pienso en ti. El pensamiento circular con la cabeza vacía. Hay noches que todo es una porquería y pienso en ti. En el deseo, en la bendita oscuridad hay veces, no muchas ni tampoco pocas, que pienso en ti. Que pienso en ti.
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